UE-Mercosur en vigor el 1 de mayo
Bienvenido al número 17 de Dossier Bruselas. El 17 de enero pasado, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, voló a Asunción y firmó el acuerdo comercial con Mercosur. La semana siguiente el Parlamento Europeo decidió enviarlo al Tribunal de Justicia de la UE. Algunos en el Parlamento creían que así lo bloqueaban durante al menos dos años. Porque no se habían leído la letra pequeña del acuerdo. Uruguay y Argentina lo ratificaron la semana pasada. Brasil y Paraguay lo harán en marzo. La Comisión Europea lo activó el viernes de forma provisional. El 1 de mayo entrará en vigor.
La noticia. El bloqueo parlamentario fue inútil.
El 9 de enero de 2026, el Consejo de la UE aprobó por mayoría cualificada la firma del acuerdo, superando el veto de Francia y Polonia. El 17 de enero se firmó en Asunción. El 21 de enero, el Parlamento Europeo votó —por solo diez votos de diferencia, 334 a 324— remitir el texto al Tribunal de Justicia de la UE para que revisara su legalidad. El TJUE puede tardar entre 18 y 24 meses en pronunciarse, así que la ratificación formal quedó congelada.
Pero el diseño jurídico del acuerdo tiene una trampa, o una inteligente válvula de escape, según el punto de vista. El texto se divide en dos partes: el Acuerdo de Asociación, que incluye cooperación política y requiere ratificación de los 27 parlamentos nacionales, y el Acuerdo Interino de Comercio, que es competencia exclusiva de la UE y solo necesita el voto del Parlamento Europeo y del Consejo. La Comisión podía activar este segundo de forma provisional en cuanto un solo país del Mercosur lo ratificara. El jueves ratificaron Uruguay y Argentina. Y Von der Leyen no dejó pasar ni el fin de semana. El viernes antes de mediodía anunció su aplicación provisional. Sin pasar por el Parlamento. Sin esperar al TJUE.
La cumbre del 19 y 20 de marzo, que debía ser de nuevo la que tomara la decisión, ya no tratará el tema. Por mucho que le pase a franceses y polacos. Los bloqueos fueron finalmente esquivados y, 26 años y medio después del inicio de las negociaciones (servidor lleva 19 años escribiendo sobre el tema), el mayor acuerdo de libre comercio del mundo en vigor, con 720 millones de personas y el 30% del PIB global, estará en funcionamiento en menos de dos meses.
Mapa de poder
Quién manda
- Von der Leyen. No esperó ni a otra cumbre y tomó la decisión agarrándose al mandato de la cumbre extraordinaria de enero. Es un éxito para ella después de dos décadas de fracasos en este asunto.
- Las cámaras parlamentarias de los países de Mercosur, con votos muy mayoritarios, o directamente unánimes, a favor del acuerdo.
Quién gana
- La Comisión Europea, que ha apostado durante 26 años por este acuerdo, sobre todo desde la llegada de Donald Trump.
- España: es el país europeo mejor colocado para aprovechar el acuerdo. Más allá de las relaciones históricas, la mayoría de las grandes empresas españolas ya tienen implantación y equipos en la región.
- Mercosur: acceso preferente a un mercado de 450 millones de consumidores. Es el mercado con mayor poder adquisitivo del planeta.
Quién pierde
- Los países que se negaron al acuerdo, principalmente Francia y Polonia. Aunque terminarán por aprovecharlo, es un golpe político para sus gobiernos.
- Algunos sectores agropecuarios europeos, sobre todo franceses y polacos, pero también irlandeses o belgas.
- El Parlamento Europeo como institución. Decenas de eurodiputados creyeron que enviando el texto al Tribunal de Justicia de la UE lo bloqueaban. No es cierto. Cuando el TJUE conteste puede ser que el acuerdo lleve año y medio en aplicación.
- China: Pekín lleva décadas construyendo su presencia en América del Sur gracias, sobre todo, al vacío que dejaban otros. Europa ocupará ahora su lugar.
A quién seguir
- Mafos Sefcovic, comisario de Comercio. Maneja el dossier y será clave en los movimientos de los próximos dos meses hasta su activación real.
- Bernd Lange, presidente de la Comisión de Comercio del Parlamento Europeo. Ha amenazado con choque institucional si la Comisión Europea activa el acuerdo de forma provisional sin esperar a la ratificación parlamentaria.
Próximas batallas
- Votos de este mes en Paraguay y Brasil, aunque nadie espera un resultado negativo. Será importante ver el apoyo real de la extrema derecha brasileña, pro Trump, pero presionada por la patronal para dar vía libre al acuerdo.
- ¿Va plantear batalla real el Parlamento Europeo? Tiene pocos mecanismos para hacerlo más allá de declaraciones políticas, pero su capacidad de control del acuerdo ha sido soslayada. Podría votar en contra dentro de año y medio o dos años, cuando el TJUE emita su dictamen, pero se vería como un pataleo.
Radar geoeconómico
- 720 millones de personas entre Mercosur y la Unión Europea
- 26 años de negociaciones
- 91% del comercio bilateral cubierto por el acuerdo
- 35%: el arancel que paga hoy la maquinaria y los autos europeos para entrar en Mercosur
- 99.000 toneladas de carne de vacuno anual que entrarán en la Unión Europea con un arancel muy reducido
- 18 meses: el tiempo estimado que tardará el TJUE en emitir su dictamen
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El análisis: el libre comercio como política exterior
El acuerdo con Mercosur no es un simple acuerdo comercial más, es la respuesta europea al mundo de restricciones comerciales que impulsa el Estados Unidos de Donald Trump.
Europa está haciendo exactamente lo contrario que Estados Unidos. Cuando Washington cierra mercados e impone aranceles, Bruselas rebaja aranceles y firma nuevos acuerdos comerciales con bloques o potencias que suman cientos de millones de personas, como Mercosur o India. Son los dos mayores acuerdos comerciales de la historia de la Unión Europea justo cuando Washington va en dirección contraria.
La narrativa geoeconómica que rodea el acuerdo con Mercosur (autonomía estratégica, acceso a tierras raras y minerales, competencia con China en América Latina) es tan importante como los flujos comerciales concretos, que aumentarán, pero con un aumento que no será ni mucho menos exponencial. El acuerdo incluye disposiciones específicas sobre la cadena de suministro de materias primas que van mucho más allá de los aranceles tradicionales. Es un instrumento de geopolítica económica a la vez que un tratado comercial. Francia asegura que es un acuerdo antiguo porque el mandato negociador tiene décadas, pero no lo es, porque las negociaciones fueron fluidas hasta el año pasado.
El acuerdo dañará a algunos sectores agropecuarios europeos. Es evidente. Porque aunque, como dicen los gobiernos europeos, en Mercosur se cumplan los mismos estándares medioambientales, su competitividad en el campo es mayor que la europea y sus estándares laborales son menores. La apuesta de la Comisión Europea y de los gobiernos favorables al acuerdo, con el español y el alemán al frente, es que se gana mucho más de lo que se pierde, que el beneficio industrial, en servicios y en posicionamiento geopolítico supera de largo los costes agrícolas.
El impacto en España.
España es el país europeo que más tiene que ganar con este acuerdo y el que ha empujado siempre hacia su aprobación desde que se empezó a negociar, todavía con Aznar en el Gobierno. Lo apoyó Zapatero, lo apoyó Rajoy y lo apoya Sánchez. Sólo a última hora, por la presión de un VOX que lo rechaza, el PP de Feijóo pidió cambios desde Madrid. Pero a la vez, sus eurodiputados lo aceptaron. Era ruido, el PP está a favor.
La posición español siempre fue de respaldo porque España, desde los años 90, tiene a sus grandes multinacionales en la región. El acuerdo les facilita inversiones, les da seguridad jurídica y les permite crecer en un entorno donde tienen una ventaja competitiva frente a rivales europeos, estadounidenses y chinos. Para empresas como Telefónica (aunque está desinvirtiendo en América Latina), Santander, BBVA, Ferrovial, ACS, Naturgy y otras, el acuerdo es una bendición.
Los mayores sectores agrícolas españoles no lo sufrirán. Apenas afectará a los exportadores de frutas y verduras frescas, líderes en Europa. Los perjudicados serán los sectores ganaderos, en parte el vino y los que comercian frutas procesadas.
El gráfico de la semana

Lecturas de la semana
- Cómo funcionan los acuerdos UE-Mercosur
- Ficha oficial del Ministerio de Economía sobre el Mercosur
- El análisis del Banco Santander
- Un exhaustivo análisis sobre pueblos indígenas, derechos laborales y amenazas a servicios públicos.
- Greenpeace: el acuerdo es malo para las personas, la agricultura y el planeta
- El informe de Attac España. Útil para entender el punto de vista de los movimientos antiglobalización
Nos vemos el próximo miércoles.

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