Volkswagen, el extraño caso de Benjamin Button
Buenos días,
Volkswagen, el mayor fabricante de coches de Europa, anunció en las últimas semanas la mayor reestructuración en sus 89 años de historia. El gigante automotriz europeo por excelencia, una de las banderas de la industria alemana, tiene que hacerse más chiquito para intentar sobrevivir.
Julio ha sido un mes horrible para la empresa. Las primeras noticias de la reestructuración salieron en medios especializados hasta que saltaron a los grandes medios alemanes. La empresa planeaba reducir (en principio con bajas incentivadas, pero también con despidos si fuera necesario) su plantilla en 100.000 empleados. Es el doble de lo pensado, conlleva el cierre de cuatro plantas y una reducción de su masa salarial del 25%.
Días después llegó la otra mala noticia. No era suficiente con esa poda, había que recortar de 12 a 9 millones los coches que se producen al año, reducir en un 50% los modelos que salen de las fábricas de Volkswagen, eliminar variantes para quedarse sólo con el 25% de la oferta comercial actual y hasta reducir las opciones que los clientes pueden elegir cuando compran un coche. Menos modelos, sólo los más lucrativos, menos ventas, menos personal, menos fábricas, menos de todo. Agacharse y hacerse pequeño para sobrevivir ante la llegada de los gigantes chinos.