El BCE pone precio al riesgo climático
Buenos días,
Cuando un banco de la Eurozona llevaba un bono corporativo al Banco Central Europeo (BCE) para pedir liquidez, Frankfurt se limitaba, casi exclusivamente, a a preguntar qué riesgo había de que esa empresa pudiera quebrar. Esa era acabó. La crisis climática entra en la torre de cristal del BCE. Desde el 15 de junio, a los bancos también se les pregunta si el sector de esa empresa se va a ver golpeada por riesgos climáticos y/o por una transición energética más brusca de lo previsto. Se llama "climate factor" y tiene un efecto: menos dinero por el mismo papel.
El Consejo de Gobierno del BCE aprobó ese 15 de junio la Directriz 2026/689 del BCE, que modifica la 2015/510. Los bancos centrales nacionales -incluido el Banco de España- llevan aplicándolo desde entonces sobre los bonos corporativos que sus entidades usan como garantía.
Drik Broeders y Daniel Gybas, expertos del BCE, explican el mismo en una entrada de su blog. Cada bono corporativo admisible como colateral recibe una "puntuación de incertidumbre", que combina tres variables:
- Stressor. Cuánto se deprecia, en promedio, un sector entero ante un shock de transición. Por ejemplo, más en petroleras que en software.
- Exposure. Cuán alineada está cada empresa concreta con la descarbonización, según sus emisiones, sus objetivos y la calidad de sus informes.
- Vulnerability. La raíz cuadrada del plazo que le queda al bono: cuánto más lejano el vencimiento, más expuesto a la crisis climática.