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España pone 400 millones para comprar un trozo de cielo

España pone 400 millones para comprar un trozo de cielo

Bienvenido al número 5 de Dossier Bruselas. Este miércoles hablaremos de ciencia y de cómo España podría consolidar La Palma como centro mundial de la astronomía para lo que queda de siglo.


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La noticia. España quiere el mayor telescopio del hemisferio norte

El Ministerio de Ciencia e Innovación quiere en La Palma el Telescopio de Treinta Metros (TMT). El departamento de Diana Morant envió ya una oferta formal al consorcio internacional a cargo de su construcción. España pone 400 millones de euros.

El TMT es un coloso científico: un telescopio óptico-infrarrojo con un espejo segmentado de 30 metros, pensado para encontrar planetas parecidos a la Tierra alrededor de otras estrellas y para asomarse a las primera galaxias.

El proyecto cuesta 3.000 millones de euros. Un tercio ya ha sido invertido, otro tercio está comprometido y del tercio que falta España pone esos 400 millones.

El plan original era que se construyera en la montaña de Mauna Kea, en Hawai, un monte sagrado para los aborígenes del archipiélago estadounidense del Pacífico. Eso generó las primeras críticas, a las que se sumaron problemas judiciales y que Donald Trump retirara la financiación a la National Science Foundation, encargada del proyecto.

España, de llevarse el gato al agua, tendría el Gran Telescopio de Canarias (el GranTeCan, de 10,4 metros) y el TMT, sólo equiparable a sus gemelos chilenos. Chile, Hawai y Canarias, por su posición geográfica y las condiciones de sus cielos, son los tres grandes emplazamientos de telescopios gigantes del planeta.

Europa ultima en Chile la construcción del ELT (siglas en inglés para Telescopio Extremadamente Grande), una máquina de 39 metros que cuesta casi 1.500 millones. A finales de esta década debería estar funcionando. Pero a Europa le falta un gran telescopio en el norte y de ahí la apuesta española por el TMT y por consolidar La Palma como el gran polo, con Hawai, para la investigación astronómica en el hemisferio norte. En TMT participan, además de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Canadá e India.

ELT, en construcción en Chile

Mapa de poder

Quién manda

  • El consorcio TMT International Observatory. Decidirá si el proyecto va a La Palma, si se congela o si se abandona después de la retirada de la financiación estadounidense.
  • El Gobierno español. La ministra Diana Morant se ha convertido en pieza esencial de la decisión final con su compromiso de poner 400 millones de euros.
  • El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Es el gran operador del Observatorio del Roque de los Muchacos, explota el GranTeCan, coordina a los socios internacionales. Es la pata técnica española. Será esencial en la gestión del TMT si termina en La Palma.
  • La Comisión Europea (Úrsula Von der Leyen) y el Banco Europeo de Inversiones (Nadia Calviño). No deciden dónde va el telescopio, pero pueden ayudar a cerrar la parte de financiación que falta, unos 600 millones de euros.

Quién gana

  • La Palma y Canarias. El retorno económico sería de unos 25 millones de euros anuales durante décadas, según los estudios del IAC. Después de la erupción del Tajogaite (he tardado cinco newsletters en meter una palabra guanche) sería, además, una señal de esperanza para el futuro.
  • La comunidad astronómica española y europea. El TMT en casa significaría tiempo de observación, formación de personal, atracción de talento y capacidad de liderar proyectos científicos.
  • La industria de alta tecnología: óptica, criogenia, electrónica, mecanismos de precisión, software. Ya hay empresas españolas en el GranTeCan.

Quién pierde

  • Hawai. Si el consorcio decide finalmente venir a La Palma, Canarias peleará durante todo el siglo en igualdad de condiciones con el archipiélago estadounidense.
  • La ciencia y las empresas estadounidenses. La decisión de Trump, más allá de la polémica en Hawai por la construcción en una montaña considerada sagrada, la Tindaya de Hawai, les saca de una carrera científica y tecnológica de larga duración. Serán uno más, no los líderes.

A quién seguir

  • A Valentín Martínez Pillet, director del IAC.
  • A Casiana Muñoz-Tuñón. Astrofísica cordobesa, también del IAC y líder del Grupo de Calidad del Cielo. Es responsable de que La Palma mantenga unas condiciones de observación envidiables.
  • A Diana Morant. Después de dar un golpe sobre la mesa con 400 millones de euros, debe hacer lo posible para involucrar a la Comisión Europea y al BEI para que cierren la brecha de financiación.

Próximas batallas

  • Mauna Kea, Roque de Los Muchados o la nada.
  • Quién pone el dinero que falta. ¿Entran las instituciones europeas? ¿Entra algún país europeo por su cuenta? Quien ponga el dinero querrá tiempo de observación y contratos.
  • La “Ley del Cielo” (un cielo oscuro protegido por ley desde 1988 en la isla) contra la presión turística.

Radar geoeconómico

  • El proyecto cuesta 3.000 millones de euros, 20 veces más de lo que costó el GranTeCan y el doble del Telescopio Extragrande Europeo que se construye en Chile.
  • España ofrece 400 millones, el 13% del coste total a cambio del 10% del tiempo de observación y contratos asociados para la industria española.
  • El impacto económico total en la isla durante su vida útil puede llegar a los 1.800 millones de euros, según el estudio del IAC.

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El análisis. La Palma ante el gigante TMT

España tiene hoy el mayor telescopio óptico-infrarrojo operativo del mundo, el GranTeCan, o Gran Telescopio de Canarias. La isla es punto esencial del hemisferio norte para mirar al espacio y lugar de referencia para astrofísicos de todo el mundo. Pero el GranTeCan es el telescopio de los primeros 30 años del siglo XXI. Le sucederá el TMT, el siguiente escalón en la evolución de la observación espacial desde la Tierra.

El TMT no es sólo más grande, es la puerta a que Canarias siga siendo todo este siglo referencia mundial en la astrofísica más puntera. ¿Cuánto estamos dispuestos a invertir como país en eso? La ministra Diana Morant ha puesto 400 millones de euros sobre la mesa. ¿Debería poner los 1.000 millones que le faltan al proyecto? Esta newsletter cree que si eso es suficiente para asegurar su construcción en La Palma, sería una de las mejores inversiones que podríamos hacer como país. Con un tercio de la inversión total y el control operativo del TMT, España pasaría a ser una de las principales voces en su gestión y en la astrofísica mundial durante todo el siglo XXI.

El TMT estaba hasta hace semanas en un alambre. Estados Unidos canceló su financión para centrarse en Chile porque el recorte de la Administración Trump obligó a elegir. La Unión Europea se concentra en su apuesta chilena, el ELT. El TMT corría riesgo de morir. Morant lo ha puesto sobra la mesa con 400 millones. Le ha dado una oportunidad.

La isla espera. El TMT sería la prueba de que las administraciones central y europea apuestan definitivamente por un territorio que sale del trauma de la erupción volcánica y necesita como pocos en España una buena noticia.

¿Tiene la industria astrofísica y la ciencia española la capacidad tecnológica para liderar un proyecto de esta magnitud si el Gobierno pone el dinero que falta? España ya es un actor de tamaño suficiente en la gestión de los telescopios actuales, pero el TMT obliga a dar un paso adelante a nuestra comunidad científica e industrial.


Gráfico de la semana

Elaboración propia con datos del consorcio constructor del ELT y del proyecto TMT

Lecturas para esta semana


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Nos vemos el próximo miércoles.

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