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DB Geoeconomía - Número extra - Alternativas para España tras el fracaso del avión de combate con Francia y Alemania

Bienvenido a Dossier Bruselas.

La cancelación del programa FCAS para construir entre Francia, Alemania y España el futuro avión de combate deja al Gobierno español (y al alemán) en una situación incómoda. Hay muchas alternativas, pero todas tienen problemas y ninguna es sencilla ni barata. Y hay una discusión a largo plazo que España no ha tenido.

Dónde estamos

España opera ahora mismo tres tipos de aviones de combate. Los F-18 Hornet, comprados a Estados Unidos en los años 80 y cuya retirada está prevista para 2035-2040. Los Eurofighter Typhoon, los más modernos en los hangares españoles, que se empezaron a adquirir en 2003 y que deberían poder volar hasta mediados de la década de los 40. Y los AV-8B Harrier II, que tienen la especificidad de poder despegar en vertical desde la cubierta del portaaronaves Juan Carlos I. Su problema es que están para ser retirados y no tienen alternativa. Por eso, en parte, se empieza a desarrollar un portaaviones de pista larga que permita el despegue con catapultas y no únicamente en vertical.

El FCAS debía resolver todos estos problemas. Llegaría justo después del futuro portaaviones y con la retirada de los F-18 y vendría a complementar a los Eurofighter. La cancelación del programa deja a España sin saber qué avión de combate operarán sus pilotos a partir de la mitad de la década de los 40. Parece lejos, pero en este negocio 20 años no es tan lejos.

Tenemos 6 alternativas y un bonus.

Alternativa 1. El F-35 estadounidense.

El F-35 Lightning II de Lockheed Martin es hoy en día el único caza de quinta generación que se produce en serio y ya entregó más de 1.300 unidades a 12 países aliados de Estados Unidos. La versión F-35B de despegue corto opera desde portaaviones y aterriza en vertical y está integrado en los sistemas de armas estándar de la OTAN. Pero tiene tres problemas:

  • Un problema político: el Gobierno español descartó su compra en 2025 por compromiso con el programa europeo y por reducir las dependencias tecnológicas europeas con Estados Unidos. Tenía sentido con el FCAS, pero ahora no tanto.
  • Un problema operativo: Estados Unidos podría poner pegas a su utilización en según qué escenarios. Su mantenimiento depende totalmente de Lockheed Martin y del Departamento de Defensa estadounidense. Turquía, por ejemplo, fue expulsada del programa cuando decidió comprar antiaéreos rusos.
  • Un problema financiero: el F-35 es caro (casi 100 millones de dólares por unidad, aún más caro en su versión naval).

Para comprar ahora los F-35 el Gobierno debería dar una marcha atrás políticamente muy complicada cuando las relaciones con Estados Unidos no son las mejores al más alto nivel, aunque siguen siendo relativamente estables a niveles inferiores. Un cambio de Gobierno cambiaría también eso. Algunos analistas consideran que a corto plazo es la solución más sencilla.

Alternativa 2. El Rafale francés.

Dassault deja el FCAS y podrá desarrollar en solitario el sucesor del Rafale. Francia tiene capacidad técnica e interés en vender más unidades de su caza actual. El problema para meterse en el desarrollo de un avión de sexta generación es financiero. El Rafale que vende ahora mismo Francia es un avión de cuarta generación con mejoras que ya fue probado en combate en Libia, Mali, Siria e Iraq y que compraron Grecia, Croacia, Emiratos, Indonesia e India.

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