DB Geoeconomía - Fracasa el proyecto para construir el futuro avión de combate europeo
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El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron anunciaron este lunes la cancelación definitiva del FCAS (siglas en inglés del Future Combat Air System), el mayor programa militar conjunto de la historia de la Unión Europea, valorado en más de 100.000 millones de euros y en el que participaba también España con Indra.
El programa arrancó formalmente en 2018 en el Salón Aeroespacial de Berlín cuando Dassault y Airbus anunciaron su acuerdo de cooperación. España se incorporó en 2019 con Indra liderando el desarrollo de la nube de combate. En 2020 se firmó el primer contrato para la Fase 1A. A partir de ahí las tensiones entre Dassault y Airbus no hicieron más que crecer.
La bronca industrial entre los dos grandes tenía un fondo político: Francia quería un avión con capacidad nuclear y que operara desde portaaviones, como el Rafale. Alemania quería un caza para el combate aéreo desde tierra. Nunca se pusieron de acuerdo sobre qué avión iban a construir. Dassault, que es la única de las empresas participantes con experiencia real en fabricación de cazas, exigió controlar el 80% del trabajo. Airbus, que representaba a los tres países pero no fabrica aviones de combate, se negó. España e Indra asistieron a la pelea como espectadoras.
La decisión de Merz y Macron se tomó al margen de la cumbre UE-Balcanes en Montenegro, pero se daba por hecha al menos desde marzo. La ministra de Defensa, Margarita Robles, dijo este martes que es "un fracaso" y que España estudia alternativas.
Mapa de poder
Quién manda
- Dassault y Airbus. Las dos empresas que tendrían que haber construido el avión lo han impedido. Dassault argumentaba que era la única capaz de fabricar un caza y que eso le daba derecho al liderazgo. Airbus alegaba que representaba a dos de los tres países y no quería ser una subcontrata.
- Friedrich Merz y Olaf Scholz. El canciller alemán es quien finalmente cerró el programa con Macron. Pero Alemania lleva años siendo el problema de fondo: no tiene industria de combate aérea propia, no tiene portaaviones y no quiere armamento nuclear. Cualquier avión francés era, para Berlín, un avión diseñado para necesidades francesas.
Quién gana
- Dassault. Recupera su autonomía y anuncia que desarrollará en solitario el sucesor del Rafale, un avión de sexta generación propio. Repite la jugada de los años 80, cuando se salió del proyecto que dio lugar al Eurofighter y desarrolló el Rafale por su cuenta.
- Lockheed Martin. El fabricante del F-35 estadounidense es el gran beneficiario del fracaso europeo. Alemania necesitará cazas de quinta generación cuando sus Eurofighter cumplan su ciclo vital y el F-35 es la única alternativa real a corto plazo. España deberá alargar la vida útil de los F-18 hasta 2040 y tomar pronto una decisión sobre su sucesor.
- El GCAP (Global Combat Air Programme), el programa alternativo de Reino Unido, Italia y Japón. El fracaso del FCAS pone el foco sobre este programa, que avanza con más solidez aunque con problemas financieros propios.
Quién pierde
- España e Indra. Madrid apoyó formalmente el programa y Indra trabajó en la nube de combate, el pilar más tecnológico del proyecto. Esa inversión queda ahora en el aire. Además, el Gobierno español ha descartado comprar el F-35. Si no se da marcha atrás a esa decisión habrá que apostar por un avión en conjunto con Alemania, por sumarnos al GCAP o por comprarle a Francia los Rafale o a Suecia los Rippen. España estudia opciones incluso en Turquía.
- La autonomía estratégica europea. El FCAS era el símbolo más concreto de la independencia militar del continente respecto a Estados Unidos. Su cancelación llega justo cuando los líderes europeos llevan meses proclamando que Europa debe valerse por sí misma.
A quién seguir
- Guillaume Faury, consejero delegado de Airbus. Propuso hace meses producir dos versiones del avión para desbloquear el programa. Dassault respondió que esa propuesta sólo pretendía torpedear el proyecto. Ahora Airbus prepara con la industria alemana un proyecto de caza alemán.
- Eric Trappier, director general de Dassault. El gran ganador industrial del fracaso. Su empresa sale libre para desarrollar el sucesor del Rafale sin tener que negociar con nadie. Siempre sostuvo que el proyecto había estado bajo liderazgo francés, aunque eso nunca quedó en ningún papel.
- Margarita Robles, ministra de Defensa española. Tendrá que gestionar las consecuencias para Indra y para la capacidad aérea española, con el F-35 descartado políticamente y sin un programa europeo alternativo a corto plazo.
Próximas batallas
- El Consejo de Ministros franco-alemán de junio, donde los dos países presentarán un nuevo marco de colaboración de defensa más reducido. La cooperación en la nube de combate y los sistemas digitales de mando y control podría sobrevivir al fracaso del avión.
- El proyecto España-Alemania con Saab. Los dos países estudian desarrollar juntos un nuevo caza, con la empresa sueca mostrando interés público en participar. Es el escenario más probable para Madrid si quiere mantener capacidad industrial en este sector.
- La decisión de Alemania sobre el F-35. Berlín necesitará cazas de quinta generación en la próxima década. La compra del F-35 parece inevitable pero políticamente incómoda para un Gobierno que lleva meses hablando de soberanía estratégica europea.
- El GCAP y su crisis de financiación. El programa de Reino Unido, Italia y Japón tiene los fondos asegurados sólo hasta el 30 de junio. Si el Gobierno británico no aprueba su plan de inversión antes de esa fecha, BAE Systems advierte de que más de 4.000 ingenieros y técnicos podrían ser reasignados a otros proyectos.
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Radar geoeconómico
- El FCAS arrancó en 2018 en el Salón de Berlín con el acuerdo Dassault-Airbus.
- España se incorporó en 2019. Indra lideraba el pilar de la nube de combate.
- El programa estaba valorado en más de 100.000 millones de euros.
- Dassault exigía controlar el 80% del trabajo industrial. Airbus se negó.
- El GCAP (Reino Unido, Italia, Japón) tiene financiación asegurada sólo hasta el 30 de junio.
- El F-35 de Lockheed Martin es el gran beneficiario geopolítico del fracaso europeo.
- España ha descartado la compra del F-35, lo que deja abierta su hoja de ruta.