DB Geoeconomía - Euro digital: estado de la situación
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El Parlamento Europeo votará entre el 6 y el 9 de julio el reglamento que debe servir de lanzamiento al euro digital. La votación llega después del visto bueno de la comisiónde Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara, que dará su aprobación previa el próximo 23 de junio. Es un proyecto ambicioso y otro puntal en la arquitectura financiera de la Eurozona.
La creación del euro digital empezó en 2020, cuando el Banco Central Europeo puso en marcha una consulta pública. En octubre de 2025 el Consejo de Gobierno del BCE decidio pasar a la siguiente fase, con el objetivo de tener todo listo para lanzar su primera emisión en 2029 tras un ejercicio piloto en 2027.
El debate de fondo tras el proyecto es más político que técnico. ¿Quién debe controlar el dinero digital en Europa? ¿Deben tener los ciudadanos acceso directo a dinero del BCE sin pasar por la banca comercial? ¿Sirve el euro digital para reducir la dependencia de las infraestructuras de pagos estadounidenses? Ahora mismo, Visa y Mastercard, ambas estadounidenses, concentral más del 61% de los pagos con tarjeta de la Eurozona y casi todas las operaciones transfronterizas.
La cumbre europea del pasado 19 de marzo fijó el objetivo de tener toda la legislación aprobada este año. Si el Parlamento vota a favor en julio esos plazos podrían cumplirse.
Mapa de poder
Quién manda
- El BCE y Christine Lagarde. El Banco Central Europeo acelera desde el otoño pasado con vistas a cumplir los plazos que él mismo se impuso a principios de la década.
- La Comisión Europea. El reglamento establece el marco legal para que el BCE emita una moneda digital de curso legal, complementaria al efectivo y utilizable en toda la zona euro.
Quién gana
- La soberanía monetaria europea. Un euro digital preservará la libertad de elección y la privacidad de los europeos y protegerá la soberanía monetaria y la seguridad económica de Europa. Por primera vez desde la creación del efectivo, los ciudadanos tendrían acceso a dinero directamente emitido por el banco central, sin intermediarios privados.
- Los países con menor acceso bancario. El 55% de los ciudadanos de la eurozona ya prefiere métodos digitales de pago. En zonas rurales del sur y este de Europa donde ese acceso es más desigual, el euro digital funcionaría como una cuenta universal garantizada por el Estado.
- La industria europea de pagos. A medida que aumentan las tensiones entre la UE y Estados Unidos, crece el temor a que los 450 millones de ciudadanos europeos puedan quedar desconectados de las infraestructuras financieras internacionales. Empresas como Worldline o Nexi podrían actuar como distribuidores del euro digital, un rol que les daría músculo frente a las redes americanas.
Quién pierde
- La banca comercial. Es el gran perdedor y el lobby que más ha presionado contra el proyecto. Según un informe encargado por la Federación Bancaria Europea, si el 40% de los consumidores adoptara un límite de 3.000 euros, las pérdidas anuales para los bancos podrían ascender a 8.800 millones de euros. El BCE ha respondido con límites de tenencia diseñados para evitar una fuga masiva de depósitos, aunque ese límite todavía está en debate y se esperaba tener una propuesta definitiva a lo largo de 2025. La banca sigue presionando.