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Exclusiva Dossier Bruselas. La defensa europea no llegará preparada a 2030 al ritmo actual.

Exclusiva Dossier Bruselas. La defensa europea no llegará preparada a 2030 al ritmo actual.

Dossier Bruselas ha tenido acceso a las 27 páginas del primer 'Annual Defence Readiness Report' de la Agencia Europea de Defensa (EDA), un documento clasificado y destinado únicamente a uso gubernamental que radiografía capacidades, inversiones e industria militar europeas. Reuters adelantó el 24 de septiembre las principales conclusiones a partir del resumen ejecutivo, de página y media. El documento completo permite ahora conocer la dimensión y la localización de las carencias.

Las claves:

  • Ninguna de las nueve grandes áreas de capacidades analizadas aparece "on track" para 2030. Dos están "not on track", cuatro "at risk" y tres solo "partially on track".
  • Europa prevé invertir al menos 452.300 millones de euros entre 2024 y 2029 solo en siete de esas áreas, pero el problema no es solo de dinero: faltan stocks, integración, entrenamiento, capacidad industrial y sistemas de apoyo.
  • La UE reconoce una dependencia delicada de Estados Unidos en alerta temprana, guerra electrónica aerotransportada, reabastecimiento en vuelo y otros "habilitadores estratégicos". Advierte de que esos agujeros pueden crecer rápidamente si Washington reduce su aportación.
  • La capacidad industrial europea de defensa aérea y antimisiles debería crecer más de un 800% entre 2026 y 2030, y la de munición de 155 mm (el estándar de la OTAN), otro tanto. El ecosistema de drones podría crecer un 140% solo entre 2026 y 2027. Aun así, persisten cuellos de botella en materias primas, explosivos, propelentes, chips y componentes.
  • El informe reclama más capacidad de ataque de precisión en profundidad, más defensa contra misiles balísticos y drones, más munición, una nube ("cloud") militar europea segura y menos dependencia de proveedores no europeos de inteligencia artificial militar.

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La Unión Europea gasta en defensa como no lo hacía en las últimas cuatro décadas, sus fábricas aumentan la producción a una velocidad inaudita desde la Guerra Fría y los gobiernos tienen decenas de grandes programas militares en marcha. Pero cuando se compara todo ese esfuerzo con lo que Europa necesitaría para estar preparada para una guerra de alta intensidad en 2030, sin apoyo estadounidense o con un apoyo limitado, los números no salen.

Esa es la conclusión que atraviesa las 27 páginas del primer 'Annual Defence Readiness Report', elaborado por la EDA con aportaciones de la Comisión Europea, el Servicio Europeo de Acción Exterior y el Estado Mayor de la UE.

Reuters publicó el 24 de septiembre un primer avance basado en el resumen ejecutivo. Reveló entonces la conclusión política fundamental: los planes nacionales actuales no bastan para cubrir antes de 2030 los agujeros existentes en defensa aérea y antimisiles, combate terrestre, fuerzas navales, municiones o drones.

El informe completo desarrolla esa conclusión con cifras de inversión, previsiones hasta 2029 y 2030, evaluaciones individualizadas de nueve áreas prioritarias, un análisis de la capacidad industrial actual y recomendaciones. La EDA puso el documento a disposición de los ministros el 28 de septiembre y los líderes europeos lo discutirán en el Consejo Europeo del 15 y 16 de octubre.

Cero de nueve

El cuadro más revelador aparece en la página 16. La UE clasifica las nueve Priority Capability Areas (PCA) según sus posibilidades de alcanzar los objetivos fijados para 2030. El resultado: en ninguna de ellas se avanza al ritmo adecuado.

Los "habilitadores estratégicos" (transporte aéreo, mando y control, espacio, alerta temprana, reabastecimiento) están "not on track", igual que la defensa aérea y antimisiles. El combate terrestre, las capacidades marítimas, los misiles y municiones y el bloque de ciberdefensa, guerra electrónica, inteligencia artificial y tecnologías cuánticas están "at risk". Artillería, drones y antidrones, y movilidad militar aparecen solo como "partially on track".

"Not on track" significa que los agujeros son demasiado grandes para cerrarlos manteniendo las tendencias actuales.

El informe identifica dónde hay que concentrar los esfuerzos adicionales: defensa aérea y antimisiles, combate terrestre, stocks de munición, drones y antidrones y, ante una probable reducción o retirada de capacidades estadounidenses, los habilitadores estratégicos más importantes.

Mucho dinero, mal gastado

No falta dinero, pero hay que aprender a gastarlo mejor. Solo siete de las nueve áreas para las que el documento ofrece series financieras acumulan aproximadamente 452.300 millones de euros de inversión entre 2024 y 2029. El mayor bloque es el combate terrestre, con 122.200 millones. Les siguen las capacidades marítimas (98.900 millones), misiles y munición (68.100), defensa aérea y antimisiles (58.200), habilitadores estratégicos (49.000), artillería (37.000) y drones y antidrones (18.900).

Compren acciones de la industria militar, no lo duden. O hagan como yo y gasten ese dinero en una bicicleta de carretera guapa. Serán más pobres y más felices.

El problema no es la cantidad, sino cómo se gasta: qué se compra, cuándo estará disponible, si puede operar junto con el resto y si tiene detrás una plataforma que permita usar toda esa tecnología en una guerra prolongada. El texto advierte de que la preparación militar no depende simplemente del "número y sofisticación de las plataformas": hacen falta sistemas integrados, personal entrenado para usarlos y capacidad para sostener grandes formaciones durante largos períodos.

El agujero estadounidense

El principal problema está en los "strategic enablers", las capacidades que permiten localizar al enemigo, dirigir operaciones, transportar fuerzas a grandes distancias y mantenerlas combatiendo allí. La mayor parte de los 49.000 millones que Europa invertirá en ellos entre 2024 y 2029 va a C4ISTAR (mando, control, comunicaciones, ordenadores, inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento). En cambio, apenas hay inversión reciente en aviones de reabastecimiento en vuelo ni en aviones de alerta temprana y guerra electrónica. El informe advierte de que las carencias aumentarán a corto plazo por la retirada de recursos militares estadounidenses en Europa, y recomienda invertir urgentemente en reabastecimiento en vuelo, transporte estratégico, mando y control estratégico, conocimiento de la situación, alerta temprana y vigilancia espacial.

Defensa aérea: muchas compras, demasiadas fuera de Europa

El segundo sector que el informe sitúa fuera de trayectoria para 2030 es uno de los más sensibles desde la invasión rusa de Ucrania. Las inversiones previstas entre 2024 y 2029 suman 58.200 millones de euros, pero siguen faltando sistemas terrestres de medio y largo alcance, defensa contra misiles balísticos y alerta temprana. A ello se suman nuevas amenazas, como los enjambres de drones y los misiles hipersónicos. Europa compra rápido, pero buena parte de lo que adquiere no es europeo y no se centra en sistemas esenciales como la defensa contra misiles balísticos.

Artillería: falta capacidad para golpear en profundidad

Europa reconstruye rápidamente su artillería convencional, pero conserva un agujero distinto: la capacidad de golpear objetivos muy alejados del frente. La UE calcula que gastará en ello hasta 37.000 millones entre 2024 y 2029 y, aun así, "Europa tiene una significativa carencia en capacidad de ataque de largo alcance". La deficiencia afecta sobre todo a los misiles convencionales lanzados desde tierra.

También hay carencias a lo largo de toda la "kill-chain": conexión de sensores con armas, doctrina común y procedimientos de selección y adquisición de objetivos. Dos tercios de los Estados miembros invierten en artillería y buena parte del material debería entregarse antes de 2030, pero los esfuerzos en sistemas anticarro y en ataque de precisión en profundidad son "modestos". El informe concluye que los europeos siguen siendo "altamente dependientes de soluciones no europeas", lo que limitará su capacidad de aumentar la producción durante una crisis.

Municiones: 68.100 millones y no basta

Una guerra convencional consume ingentes cantidades de munición; basta con mirar a Ucrania. Europa tiene déficits "en todas las categorías de munición y misiles". Entre 2024 y 2029 está previsto un gasto de 68.100 millones, sobre todo en misiles (incluidos los de defensa aérea y crucero) y en munición de artillería y antiaérea. Pero las proyecciones para 2030 apuntan a carencias en "munición decisiva para el combate".

Además, no basta con poner dinero y encargar proyectiles. Hay que aumentar la producción en industrias con cadenas de suministro complejas y garantizar la disponibilidad de materias primas, energía, propelentes y otros componentes especializados, que a menudo se importan.

Drones: la transformación más rápida

Los drones viven la transformación más veloz. Europa cuenta ya con más de 200 empresas que fabrican drones o tecnología antidrones: un ecosistema dinámico, pero fragmentado, advierte el informe. La inversión se ha multiplicado por seis, pero solo un tercio de los programas en desarrollo se entregará antes de 2030. Faltan drones tácticos multifunción, FPV, sistemas de gran autonomía, aeronaves no tripuladas de combate y sistemas antidrones. Aquí el problema no es la falta de inversión ni unas prioridades mal elegidas, sino unos procedimientos de compra lentos y una tecnología que avanza tan rápido que persiste "un riesgo de que las capacidades estén obsoletas antes de ser entregadas".

La industria: +800%

Las cifras industriales son otra de las grandes novedades del documento. La Comisión Europea calcula que la capacidad de producción de defensa aérea y antimisiles aumentará más de un 800% entre 2026 y 2030, y la de munición de 155 mm, otro tanto. En drones y antidrones, el incremento estimado es del 140% en apenas dos años, 2026 y 2027.

El problema no está en el ensamblaje de la munición, sino mucho antes. Faltan materias primas, imanes permanentes, chips y semiconductores, precursores químicos, placas de circuitos impresos, FPGA y capacidad especializada de desarrollo de software. Europa ha multiplicado por siete desde 2022 su capacidad de fabricación de munición, pero siguen faltando insumos como la nitrocelulosa. El informe pide vigilar las cadenas de suministro y tomar medidas preventivas cuando sea necesario.

Hay que cuadrar también la demanda. Las empresas necesitan contratos a largo plazo para justificar inversiones multimillonarias en nuevas líneas de producción, pero la demanda europea sigue fragmentada y eso, dice el documento, impide aprovechar economías de escala.

Reconversión industrial de civil a militar

El informe plantea usar fábricas civiles para acelerar el rearme y calcula que hay 614.000 millones de euros de capacidad industrial europea ociosa que podrían dedicarse a la industria militar. Para ello habría que formar a trabajadores de sectores como el automóvil y adaptar líneas de producción civiles, un proceso complejo que exige instalaciones especializadas e infraestructura de seguridad.

Una nube militar europea

Las carencias van más allá del acero. La evaluación de ciberdefensa, guerra electrónica, IA y tecnologías cuánticas aparece "at risk" por los enfoques nacionales fragmentados, los estándares de interoperabilidad desiguales, la falta de personal especializado, la dependencia tecnológica exterior y la "ausencia de una cloud militar europea segura". El texto advierte además de una "sobredependencia de proveedores no europeos de aplicaciones de inteligencia artificial para defensa", en la práctica estadounidenses.

Falta inversión en I+D militar

El problema tecnológico es de base. Según el informe, la UE y sus Estados miembros gastan en I+D militar una décima parte de lo que gasta Estados Unidos. Además, les cuesta transformar la investigación en sistemas, y los ciclos de adquisición son demasiado largos para tecnologías como la inteligencia artificial, los sistemas autónomos, los sensores avanzados, las tecnologías cuánticas o las capacidades espaciales. Mucho prototipo y poca arma nueva disponible.

Ciegos en el espacio

La evaluación de las capacidades espaciales es dura. Las inversiones se concentran en unos pocos países y se destinan sobre todo a comunicaciones, vigilancia, observación y conocimiento de la situación espacial. Apenas un puñado de programas empezará a entregar antes de 2030. Las capacidades espaciales específicamente militares (constelaciones, estaciones terrestres, infraestructura y lanzadores) están "comparativamente subdesarrolladas".

En el mar: barcos sí, pero de lo demás, poco

Los gobiernos gastan 98.900 millones de euros entre 2024 y 2029 en capacidades marítimas militares. Muchas fragatas y corbetas no estarán navegando hasta después de 2030, los dragaminas apenas asoman en el horizonte y hay carencias en munición naval, misiles, defensa aérea y antimisiles integrada, ataque de largo alcance y protección de infraestructuras submarinas. El transporte marítimo estratégico sigue dependiendo en parte de operadores comerciales privados. El informe pide concentrar la inversión en grandes plataformas con capacidad de ataque naval y dedicar más recursos al reabastecimiento en el mar, la protección del fondo marino y el conocimiento del dominio marítimo.

Gasto disparado

Según el informe, los Veintisiete gastaron 418.000 millones de euros en 2025, el 2,2% del PIB de la UE, y en 2029 serán 547.000 millones. La industria militar emplea a 532.000 trabajadores y su contribución económica se estima en 149.400 millones en 2024 y 162.460 millones en 2025. Y, con Keynes de fondo, alcanzar el nuevo objetivo de gasto de la OTAN (el 5,0%) podría aumentar un 0,8% el PIB de la UE en 2035.

Ucrania ya es parte del rearme europeo

Desde febrero de 2022, la UE y sus Estados miembros han proporcionado 77.000 millones de euros de ayuda militar, han entrenado a 95.000 soldados ucranianos y han entregado más de 2,5 millones de proyectiles. Entre 2026 y 2027 llegarán otros 60.000 millones en créditos del Ukraine Support Loan. El informe sostiene que el apoyo europeo ha pasado de ser ayuda de emergencia a "inversión estratégica en preparación de defensa" y que la UE es ya el mayor inversor público extranjero en la industria ucraniana de defensa.

El problema ya no es el dinero

La lectura completa del informe muestra que, a finales de 2026, el problema ya no es que se gaste poco, sino que todo ese dinero no está sirviendo para crear una fuerza coherente que permita a la UE defenderse unida y durante mucho tiempo. El documento está trufado de términos como fragmentación, falta de interoperabilidad, stocks insuficientes, dependencias exteriores o cadenas de suministro vulnerables. Falta personal, y que ese personal esté bien entrenado. Y advierte de que ningún Estado miembro estará preparado si lo intenta por su cuenta.

Gracias por leernos.

Idafe Martín

Idafe Martín

editor