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DB Geoeconomía - Eurodrone, el arma que llega 30 años tarde

DB Geoeconomía - Eurodrone, el arma que llega 30 años tarde

Buenos días.

A principios de la pasada década, las fuerzas aéreas europeas se dieron cuenta de que dependían de los drones estadounidenses e israelíes. Su uso en conflictos como Mali o Libia demostró su efectividad. Europa apenas tenía esos aparatos y tenía que comprarlos (incluso alquilarlos) en Washington o Tel-Aviv.

En 2015 Francia, Alemania, Italia y España se pusieron de acuerdo para lanzar el programa conocido como Eurodrone para que Europa tuviera un MALE (siglas en inglés de Media Altitud y Larga Distancia). Haríamos una plataforma que nos permitiera deshacernos de la dependencia del MQ-9 Reaper estadounidense.

El liderazgo del proyecto recayó en Airbus Defence and Space, con Dassault (Francia) y Leonardo (Italia) como socios clave y en España Indra, Sener e ITP Aero.

Un dron gigante

El eurodrone no es un drone al uso, es un gigante para misiones de larga duración. Pesa unas 10 toneladas, tiene una envergadura de 26 metros, una longitud de 16 y una altura de seis. Es, por decirlo claro, lo opuesto a los drones desechables, ligeros, baratos y difíciles de derribar que Ucrania usa con éxito contra las tropas rusas. El eurodrone es mayor que los actuales cazas Eurofighter y F-18. El MQ-9 Reaper estadounidense, por comparar, mide 11 metros de largo, 3,8 de alto y tiene una envergadura de 20 metros.

El eurodrone se concibió para misiones de inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocmiento, lo que los militares llaman misiones ISTAR. Puede conectarse con cazas y puede operar en el mismo espacio aéreo que los aviones de pasajeros.

Pero su propio diseño lo convierte en algo obsoleto: grande, pesado, bimotor, con requisitos de mantenimiento e infraestructura considerables. Parece una máquina pensada para conflictos de hace 20 años. El MQ-9 Reaper estadounidense, lo más cercano, vuela desde 2001. El eurodrone ni siquiera es stealth, es decir, no está diseñado para ser difícil de detectar por radares.

Un dron malquerido

Ese acuerdo político de 2015 no tuvo efecto legal hasta un lustro después, pero ya nació cojo porque Francia quería un aparato de un solo motor y más pequeño y Alemania un bimotor más grande.

El 24 de febrero de 2022 Airbus y las demás empresas firmaron el contrato global del Eurodrone, que incluye el desarrollo y la fabricación de 20 sistemas. Alemania se quedaría con siete de los 20 sistemas. Francia y España con cuatro cada una e Italia con cinco. Cada sistema incluye tres aeronaves y dos estaciones de control en tierra. En total son 60 aparatos.

El Gobierno español puso sobre la mesa 3.218 millones de euros de gasto total para el programa, que se repartirían los ministerios de Industria y Defensa entre 2022 y 2035. España ya ha puesto 1.900 millones, pero tendrá que poner más de 3.218 millones porque los costes del programa se han elevado casi un 50% y porque Francia decidió a principios de primavera salirse del mismo.

Retrasos y disputas industriales

El programa ha ido acumulando retrasos desde sus primeros años, porque técnicamente es complejo y por las tensiones entre sus socios industriales que terminaron por pesar en la decisión francesa de salirse del mismo.

El último hito importante llegó en octubre pasado cuando se anunció la finalización con éxito de la Revisión Crítica de Diseño, marcando el fin de esa fase y abriendo la puerta a la fabricación de los primeros prototipos. Con los nuevos plazos, los primeros vuelos de prueba debían ser 2027 y las entregas empezarían en 2030, pero las buenas noticias son escasas en este programa y Airbus acaba de anunciar que los primeros vuelos se aplazan al menos a 2029, por lo que no habrá entregas hasta 2031 ó 2032.

La salida francesa

Francia se fue. Además, exige una compensación por parte de Airbus por la inversión perdida. Los 36.000 millones adicionales que París inyecta en Defensa este año y el próximo no llegan para seguir en el programa eurodrone. Sin decirlo claramente, Francia habla de que el programa está obsoleto: "la necesidad militar de capacidad MALE en el teatro de operaciones se ha reorientado para aprovechar la oportunidad vinculada al surgimiento de un sector de drones de teatro soberanos de menor costo, y el Eurodrone ahora demuestra ser menos adecuado para alta intensidad".

El jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea francesa había llegado a decir que el eurodrone era "un dron del pasado" que requería "una infraestructura enorme". Francia sigue muy de cerca las lecciones de la guerra en Ucrania. París quiere drones nacionales más rápidos de fabricar, más ágiles, más baratos y hasta desechables, de un solo uso.

Tras la salida francesa, Alemania, España e Italia aseguran que seguirán adelante, pero primero deben terminar de negociar con París qué compensación pagarán los franceses y después ponerse de acuerdo entre ellas para asumir el gasto que no hará Francia. Mientras, Italia negocia con Turquía para comprar unidades del Bayraktar, que también ha mostrado su eficacia en Ucrania.

Un dron obsoleto, un zombi

¿Es necesario este dron? Quienes así lo creen argumentan que sirve para hacer cosas que los drones pequeños, baratos y desechables no pueden hacer, como misiones de vigilancia prolongadas, gestión del espacio aéreo civil-militar y conexión en red con sistemas de combate como los cazas.

Sus críticos, por su parte, dicen que como mucho servirá para misiones de inteligencia y vigilancia en teatros de operaciones seguros. Y que llega en un mal momento. Los gobiernos europeos necesitan con urgencia drones como los que produce ya Ucrania.

La Comisión Europea tiene sobre la mesa 115 millones de euros del programa AGILE para impulsar el desarrollo de drones y sistemas de defensa aérea baratos antes de 2027. El MQ-9B SkyGuardian de Estados Unidos se ha vendido ya a 15 países y China vende el Wing Loong 3 por un tercio del coste del eurodrone.

España sigue más por interés industrial que militar

España mira al eurodrone como una máquina militar, pero también como un proyecto industrial que puede generar más de 7.000 empleos (casi un tercio en España) en el sector de la alta tecnología. Por eso el Gobierno español tiene pocos incentivos en abandonar el programa mientras Alemania siga adelante.

El eurodrone volará probablemente en algún momento de la próxima década, pero cuando lo haga, si no cambia mucho la situación militar aérea, será como un elefante en una cacharrería. Tendremos un aparato caro y diseñado para unas guerras que ocurrieron en África dos décadas antes. Así que lo usaremos para actividades como vigilancia marítima, control de fronteras o de incendios.

A diferencia de con el FCAS, el futuro avión de combate que ahora abandona Francia, España no puso todos los huevos en la cesta del eurodrone. Hace ya tres años el Ministerio de Defensa acordó con Airbus la fabricación en España del SIRTAP. Un aparato menor pero más versátil, sin dependencias tecnológicas ni de Alemania ni, aún más importante, de Estados Unidos o Israel. El SIRTAP, además, es mucho más barato y por lo tanto mucho más fácil de exportar.

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