Post para todos los suscriptores - Navantia liderará el futuro buque digital europeo
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La Comisión Europea publicó la semana pasada la lista de proyectos seleccionados para recibir financiación del Fondo Europeo de Defensa. Y tenemos buenas noticias. Navantia, empresa 100% pública, lidera el consorcio que construirá el futuro buque digital europeo y participa en otros tres programas. La industria española tiene presencia en 41 de los 57 proyectos seleccionados. Llegamos justitos, pero llegamos al reparto de dinero en un momento en el que Europa está metida en su mayor rearme desde la Guerra Fría.
La noticia. España lidera el buque militar europeo del futuro.
España es un enano en algunas ramas de la industria militar, pero en industria naval es uno de los pesos pesados europeos. La Comisión Europea publicó la semana pasada la lista de proyectos seleccionados para co-financiar con su Fondo Europeo de Defensa, y Navantia aparece como una empresa tractora, liderando el proyecto E-Dominion (el futuro buque militar digital) y participando en otros tres programas (Minerva, Shield y Abyssa) con fondos europeos que suman 146 millones de euros.
E-Dominion es el proyecto que servirá para sentar las bases de ese futuro buque digital europeo, establecerá la arquitectura de referencia del mismo y desarrollará una plataforma digital para integrar todas las capacidades operativas navales, entre ellas la nube de combate naval.
Participar en el diseño de estas plataformas es esencial para Navantia porque sobre ellas se construirán buques durante décadas. Indra también aprovecha la convocatoria, con participación de menor o mayor tamaño en 14 de los 57 proyectos seleccionados por la Comisión y la coordinación de dos de ellos.
Mapa de poder
Quién manda
Navantia, líder del consorcio del buque digital europeo, participación en 18 de los proyectos. Es un paso al frente para colocarse ya como uno de los grandes constructores navales militares de Europa.
Manda la Comisión Europea, con un Fondo Europeo de Defensa que puede mover 1.000 millones de euros en la convocatoria de 2026 y que es ya el principal instrumento comunitario para apoyar proyectos cooperativos de I+D militar y ayudar a reducir la fragmentación de la industria europea de defensa.
Los grandes consorcios internacionales. En el proyecto E-Dominion que lidera Navantia participan también Ficantieri, Indra, Leonardo, Saab Kockums, Naval Group y Damen, además de una filial de Telefónica.
Quién gana
De nuevo Navantia y con ella la industria española. España es el país con presencia en más proyectos de la convocatoria que acaba de cerrar: estamos en 41 de 57. La financiación europea para proyectos en los que participan empresas españolas supera los 690 millones de euros.
Indra, que puede vender como un éxito haber conseguido la coordinación del proyecto para crear el primer radar naval multibanda europeo, además de su presencia en 14 proyectos.
La Armada Española. La selección de los proyectos respalda su apuesta por la iniciativa PESCO 4E y por sus decisiones con respecto a los futuros buques de escolta y de combate.
Quién pierde
Las Armadas europeas que no tienen industria propia. Francia tiene Naval Group, Italia tiene Fincantieri, España tiene Navantia. No hay más de ese nivel en Europa. El resto dependerá de las decisiones de diseño que se tomen en París, Roma y Madrid.
Los grandes constructores navales no europeos. Durante décadas muchos países europeos compraron buques en astilleros fuera de Europa. El Fondo Europeo de Defensa sólo financia consorcios europeos y las entidades que participen en los proyectos no pueden estar controladas por terceros países no elegibles.
El Fondo Europeo de Defensa tiene líneas específicas para pymes y startups, pero las pymes y startups españolas apenas tienen relación con Navantia más allá de los subcontratistas. Es una oportunidad perdida.
A quién seguir
Ricardo Domínguez, presidente de Navantia. El salto de la empresa en cinco años es remarcable. De construir fragatas por encargo a liderar algunos de los principales proyectos navales europeos.
Andrius Kubilius. El comisario europeo de Defensa (cartera nueva sin mucha estructura porque no hay una Dirección General de Defensa en la Comisión Europea) va ganando peso con el aumento del presupuesto militar.
Infodefensa y Escudo Digital. Las dos publicaciones especializadas en español siguen con precisión los proyectos del Fondo Europeo de Defensa y los movimientos de la industria militar.
Próximas batallas
La corbeta de patrulla europea. Es el proyecto más ambicioso de Navantia en el Fondo Europeo de Defensa. A finales de este año debería empezar a construir los prototipos para la Armada española y para la Armada italiana. La novedad es que será el primer buque de combate diseñado y construido desde cero como programa europeo. La batalla futura será la de decidir quién fabrica qué partes, en qué astilleros y qué países se hacen con más cadena de valor.
Navantia debe cerrar su papel en el proyecto Abyssa. Se trata de desarrollar sistemas submarinos autonómos (drones marinos) que sean capaces de operar a profundidades superiores a los 6.000 metros. Vigilarán y protegerán infraestructuras submarinas estratégicas, como cables submarinos y gasoductos.
Que funcionen proyectos donde participan de promedio unas 15 empresas. Es un reto que funcione cuando haya que pasar a producción real y a cadenas de suministros multinacionales.
Radar Geoeconómico
El Fondo Europeo de Defensa mueve 1.000 millones en 10 convocatorias este año: sensores, ciberseguridad cuántica, espacio, materiales y defensa aérea, entre otros. El plazo de presentación de los próximos proyectos se cierra el 29 de septiembre. Mucha gente en Indra o Navantia se quedará sin vacaciones.
La convocatoria de 2025 recibó 410 propuestas.
La inversión anual en infraestructuras de defensa será 2,3 veces superior en 2050 respecto a 2024. Ningún otro sector de infraestructuras crecerá tanto.
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Europa empieza a trabajar en equipo en industria militar
Bruselas hace a veces bien las cosas. Desde que el hombre europeo supo hacer barcos militares, su defensa fue un mosaico. Los franceses construían sus propias fragatas, los alemanes sus submarinos y los españoles sus corbetas. Algunos ni eso. Cada marina militar tenía su librito, su software cuando empezó a haber software, sus protocolos de comunicaciones, sus doctrinas de combate, que influían en el diseño de los buques. Cualquier operación conjunta era un suplicio de coordinación.
Putin y Trump cambiaron eso. El ruso atacó Ucrania y el estadounidense dijo que eso de defender a los europeos a lo mejor se había pasado de moda. Que se defiendan solos. Y de paso les quito esa isla tan grande y tan fría del Ártico. Europa se puso las pilas y la Comisión Europea puso en marcha el Fondo Europeo de Defensa. Si se compara con los gastos nacionales en Defensa, un enano. Pero el enano ha hecho algo bien.
El FED no financia a este o aquel ejército, sino consorcios. Obliga a que al menos tres empresas de tres países se pongan de acuerdo en un proyecto antes de recibir un solo euro. Lo que se llegó a criticar como “idea de besugo de eurócrata que no entiende de industria militar” ya está produciendo algo que nadie esperaba. O al menos no tan rápido: una incipiente industria naval europea con arquitectura común para sus plataformas, protocolos comunes y empresas que están haciendo de tractor liderando proyectos para todo el continente.
Navantia (española y 100% pública, recordemos) es, a día de hoy, la empresa que más proyectos EDF acumula en el sector naval. Eso no pasa por casualidad ni por suerte, sino porque en su momento se tomaron bien las decisiones importantes. Navantia supo hace años que no sólo tenía que hacer el casco del barco, sino también tenía que saber desarrollar su software, tenía que integrar los componentes digitales y tenía que preparar instrumentos de datos. Navantia entendió que en el planeta había decenas de astilleros que sabían hacer el casco de los buques. Y muchos lo hacían más barato. Había que ir más allá.
Hoy tiene premio, porque además de esta lluvia de dinero europeo sus buques están competiendo con muchas posibilidades de éxito en los programas de compra de armamento de países como Grecia, Suecia, Polonia, Dinamarca o Australia. Hablamos poco de Navantia.
Los proyectos conjuntos tienen un riesgo: que la fase de I+D acabe bien y la fase de producción vuelva a fragmentarse. Que cada país exija que los prototipos se fabriquen en su astillero, que las cadenas de suministro se localicen por motivos políticos y que el buque digital europeo acabe siendo cinco buques digitales nacionales con una etiqueta común. Eso ya pasó con el Eurofighter, que es un avión excelente pero que se produce de forma tan repartida que su coste nunca ha bajado como debería.
En un momento en el que el Báltico, el Mediterráneo oriental y el Atlántico norte están en una situación de alerta como no habían estado desde el fin de la Guerra Fría, con flotas rusas buscando infraestructuras que sabotear (aunque se le hunda algún buque en aguas al sur de Cartagena), buques de flotas fantasmas y presión militar incluso estadounidense sobre Groenlandia, toca portarse bien, cooperar y sacar adelante los buques lo antes posible.
El impacto en España y en nuestra industria
Navantia tiene astilleros en Ferrol, Cartagena, San Fernando y Puerto Real. El área de Sistemas, que lidera E-Dominion, está en San Fernando (Cádiz). Cada proyecto adjudicado se traduce en ingenieros contratados y subcontratos a pymes tecnológicas del entorno.
La presencia de Telefónica en el consorcio de E-Dominion es significativa. Una empresa de telecomunicaciones en un proyecto de defensa naval muestra que la antigua empresa pública de telecomunicaciones va dando pasos hacia las tecnologías duales civiles y militares. No se trata sólo de fabricar misiles cuando hablamos de defensa.
La presencia destacada de Navantia, además de otras grandes empresas españolas como Indra o Telefónica, hará que la UE siga mirando al escenario militar atlántico y mediterráneo y no sólo al flanco oriental.
Lecturas de la semana
Navantia lidera el proyecto E-Dominion en el EDF 2025.
Infrastructure Strategic Outlook 2026 — DWS. El informe que cuantifica el déficit de inversión en infraestructuras de defensa de la UE y los sectores donde entra el capital privado.
Fondo Europeo de Defensa 2026: 1.000 millones en 10 convocatorias en 2026.
Nos vemos el viernes.




